Todo comienza al encontrarnos con Dios y descubrir su Amor en nuestra propia historia.
Somos una asociación privada de fieles dedicada a propiciar el encuentro personal con Dios, cuyo Amor misericordioso sana, transforma y envía a ser testigos de ese mismo Amor.
Acompañamos a las personas para que puedan reconocerse hijos amados de Dios y llevar esa certeza a su manera de vivir, relacionarse y servir.
El corazón de todo lo que somos y hacemos.
A través de retiros, procesos de formación y espacios de oración, acompañamos a las
personas para que puedan detenerse, escuchar a Dios y abrir el corazón a su acción sanadora.
Servimos a laicos, jóvenes, familias, personas consagradas y sacerdotes, respetando su
historia y su camino. Queremos ser instrumentos de Dios para sanar heridas, renovar la
esperanza y ayudar a descubrir la dignidad de saberse profundamente amado.
Todo comienza al encontrarnos con Dios y descubrir su Amor en nuestra propia historia.
Abrimos nuestras heridas a su misericordia y nos dejamos restaurar por Él.
Aprendemos a vivir como hijos de Dios, creciendo en la vida espiritual y en nuestra capacidad
de amar
Compartimos el Amor recibido, llevando consuelo, reconciliación y esperanza a los demás.
AMAD está enraizada en el amor a Jesús, Señor de la Misericordia, y a la Santísima Virgen María de Guadalupe.
Del corazón abierto de Cristo nace nuestra llamada: acoger su misericordia y hacerla llegar a cada persona que Dios nos confía. María nos acompaña como Madre y nos enseña a responder con docilidad y entrega total.
Con su intercesión y su ejemplo, nuestros santos patronos nos ayudan a hacer de la misericordia una forma de vivir.
Nuestro especial protectorde amar
Nos acogemos a su protección y aprendemos de su fidelidad a permanecer firmes en Dios.
Sencillez y confianza
Nos enseña a abandonarnos en la misericordia divina y a vivir lo pequeño con un amor grande.
Confianza y docilidad
Patrona de la rama femenina y secretaria de la Misericordia. Nos inspira a confiar en Jesús,
acoger su voluntad y hacer presente su misericordia con la vida.
Compartir el Amor que recibimos de Dios